Categoría: Ingeniría social

Lo peor se llama Pedro y se apellida Sánchez

Me referí al actual presidente del Gobierno hace unos días, pero como dispone de poco tiempo para ganar –no lo ha conseguido todavía– unas elecciones, su gabinete parece una agencia de publicidad.

Desde que se hizo con el poder gracias a un acuerdo a no se cuántas bandas, le hiperactividad de los socialistas es inquietante, principalmente porque cada vez que abren la boca es para sacar de su jurásico arsenal ideológico alguna iniciativa o propuesta peor que la anterior.

  • Gastará más.
  • Subirá –claro– los impuestos a todo el mundo: empresas, clases altas y, cómo no, clases medias y bajas.
  • Con lo anterior, conseguirá ralentizar la actividad económica y, por tanto, la creación de empleo, etc. Medidas de la izquierda más ortodoxa y petarda que han demostrados su ineficacia cada vez que se han tomado.
  • Ya ha abierto la puerta a la eutanasia, el ingrediente de ingeniería social que les faltaba tras las desastrosas etapas de Felipe González y José Luis Rodríguez.
  • También ha proyectado su siniestra sombra sobre la educación. El resumen es que es el estado quien educa a tus hijos: ataque a la escuela concertada, a la enseñanza de religión y la nueva asignatura para configurar “correctamente” los cerebros de nuestros hijos.
  • ¿Y qué ha pactado con los nacionalistas? Lo cierto es que no lo sé, pero me lo puedo imaginar. Algo que ver con los presos de ETA y los actuales políticos catalanes pendientes de juicio, diálogo mientras los nacionalistas que ocupan las instituciones insultan día sí y otro también a España y los españoles…
  • En este último punto, contrasta la inutilidad de Rajoy con el regate en corto de Sánchez, pero hay un asunto que está claro: los independentistas, con más o menos tino, desean la independencia. Por eso, el diálogo solamente puede circunscribirse a asuntos muy concretos.

Son algunas de las cosas que me horrorizan de este gobierno. Ya no es pensamiento líquido: es gaseoso y superficial. Porque –que nadie se engañe– a Sánchez únicamente le interesa gobernar para acabar de destrozar la sociedead. Y lo demás le importa un pito, por eso pagará los peajes que sean necesarios.

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