Categoría: Comunicación

Las formas también son importantes

Durante las últimas semanas hemos asistido a una serie de escenas en la vida política que denotan la inmadurez de nuestros representantes. Escuchaba recientemente a un periodista de talante moderado (no sé si soberanista o sencillamente catalanista) referirse a la importancia de las formas en la política y cómo Artur Mas estaba fallando en este aspecto. Sigue leyendo

Lo siento, chicos, pero no todo vale

Estamos acostumbrados –por desgracia– a escuchar cómo una persona miente sin pestañear ante nuestras narices. Ya no nos impresiona. Tenemos, por ejemplo, a una clase política que se sirve de la mentira en todas sus formas. O los medios de comunicación. Es más, no sé si en este país se ha condenado a alguien por mentir.

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Felipe González, eres un cínico

Dos días de inundación informativa provocada por la “Conferencia de paz” celebrada en San Sebastián. Opiniones de un color y de otro. Portadas, titulares, declaraciones más o menos solemnes…

Todo parece indicar que ETA está en la últimas. Se acaba. Y esta conferencia ha levantado ampollas entre las víctimas. Lo comprendo. En mi opinión, que expresé en el blog, sólo se les podrá pedir generosidad en el momento en que ETA y su entorno abandonen las armas y, en la medida de sus posibilidades, modifiquen sus códigos: conflicto armado, ocupación, verdadera democracia en Euskadi, víctimas de uno y otro bando…

Y, por cierto, me producen náuseas declaraciones de algunos que, de un modo más o menos explícito, insinúan que a determinadas fuerzas políticas no les interesa el final de la banda terrorista.

Felipe, ZP y el paso del tiempo te han mejorado, pero no te han hecho bueno. Eso es imposible.

Con tanta inmersión, algunos se ahogan

Visitando el pailebote Santa Eulàlia que el Museu Marítim de Barcelona tiene atracado en el Port de Barcelona, tuve la oportunidad de observar cómo se navegaba a vela hace ya bastantes años. ¿Qué es un pailebote? En Wikipedia se puede consultar información sobre este tipo de embarcación de tres mástiles.

Parte de esta información también se encuentra distribuida en diversos rótulos explicativos distribuidos por la embarcación. Estas explicaciones se encuentran en catalán y castellano. ¿Inglés? No, of course, aunque se encuentre en una de las zonas turísticas más atractivas de la ciudad. Bien, ya que nos conformamos con el catalán y el castellano, podrían haberse esmerado un poco, especialmente tratándose de una joya de casi cien años. Pues no. No sé en manos de quién dejaron la redacción de los textos explicativos y su traducción al castellano, pero… Juzgad vosotros mismos clicando sobre la fotografía… Se pierde la cuenta del número de errores que provocan, al menos a mí, una inmensa vergüenza ajena.

Hablando de barcos, puertos y mar, me viene a la cabeza la polémica sobre la inmersión lingüística. ¿Serán “daños colaterales”? ¿Mala fe? ¿Una chapuza? ¿Ganas de hacer el ridículo?

¿Dictaduras y derechos humanos? ¿De qué estamos hablando?

Una vez más, en el momento en que estallaron las revoluciones en Túnez, Egipto y Libia –por citar tres países que han cambiado o están cambiando de régimen político–, en los países “desarrollados” nos pareció vivir un momento histórico, similar a la caída del Muro de Berlín –salvando las distancias. Daba la impresión de que se estaba produciendo un efecto dominó que podía hacer caer de sus poltronas a unos cuantos dictadores.

Ansias de libertad, derechos humanos, regímenes feudales… Fueron algunas de las expresiones que se emplearon para definir a los que hasta entonces habían sido “amigos” de occidente. ¿No era Túnez un país tranquilo y amigo? ¿Y no se había redimido Gadafi de su pasado terrorista? ¿Y Mubarak? Una vez más, todos hemos sido, en mayor o en menos medida, cómplices. No se trata de mirar únicamente a quienes dirigen la política exterior, sino a todos los que le hemos reído las gracias a un payaso como el dictador libio, por ejemplo.

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